05/02/2010
Teilhard de Chardin fue un científico contemporáneo a Darwin, pionero junto a él en la formulación de las teorías de "La Evolución de las Especies", era también sacerdote Jesuita y un destacado y revolucionario místico, quizás no del todo comprendido en su época y desde mi punto de vista, de rabiosa actualidad hoy en día. En las lecturas que he efectuado de las obras de Teihard, siempre he encontrado paralelismos con el mundo económico, la estrategia y en especial la innovación en nuevos modelos de negocio. En cierta ocasión, leí una definición que Teilhard sostenía sobre "el pecado", que me invitó a reflexionar sobre lo que hoy está ocurriendo en el mundo económico y empresarial. Resumiendo, decía Teihard que "pecar" era cortar la evolución de la humanidad; como cortar el cauce de un río, obturando así el agua que transporta e impidiendo el desarrollo del resto del cauce aguas abajo e impidiendo todo el beneficio y transformación que éstas provoca. En base a la interpretación de la misma, si alguien no desarrolla sus capacidades, corta el aprendizaje continuo de la especie y la aportación de mejora a la misma que esta significa, "pecando" contra el resto de la humanidad y sus congéneres. Esta visión sin duda "atípica", nos invita a una reflexión holística y "con sentido de pertenencia a la clase humana" poco común y habitual en un mundo centrado en la persona y su individualidad. Hoy nos encontramos inmersos quizás en una de las primera crisis "holísticas" que hemos sufrido en el mundo económico, una crisis sin fronteras potenciada entre otros factores por una globalización imparable y seguramente mal entendida; algunos expertos dicen que nos encontramos frente a una auténtica crisis del (o de los) modelo de crecimiento económico. Uno de los factores que caracteriza nuestra economía es lógicamente la búsqueda del beneficio. Esta podemos efectuarla por distintos caminos y visiones, podemos centrarnos en el corto plazo y maximizar el beneficio, o por el contrario trabajar para el largo plazo y el beneficio sostenido. Muchos de los negocios y las teorías que los soportan, están centrada en maximizar el corto plazo; de hecho la propia visión que tenemos sobre nuestro eco sistema (nuestro planeta) está sufriendo tremendamente el impacto de las visiones cortoplacistas y centradas en el alcance de nuestra propia generación. Es este cortoplacismo el que ha llevado a la extinción del modelo por falta de retro alimentación y de evolución del mismo, al centrarnos en el beneficio y en una visión excesivamente vertical de la oportunidad, hemos entrado en una espiral cerrada del modelo, llevando a la extinción del mismo y entrando en una profunda crisis global; es como en el ejemplo del "pecado" de Teihard del corte del cauce. Una visión más centrada en el medio plazo, nos permitirá observar nuestro aprendizaje sobre la explotación del modelo actual y de este modo iniciar la detección de nuevas oportunidades futuras, iniciando el camino de adaptación para la explotación de las mismas. Éste es un modelo de constante evolución, de aprendizaje continuo basado en la oportunidad y en una visión horizontal; siguiendo el símil del agua, diríamos que no corta el avance por el cauce, explotando el agua en circulación a lo largo del mismo; de este modo, los modelos económicos se retroalimentan y siguen un camino evolutivo evitando como en la actualidad la saturación del mismo. Todos y todas nuestras actividades forman parte de un mismo eco sistema al que no podemos parar su evolución, si lo hacemos "pecamos" hacia nosotros mismos y lo colapsamos; debiendo pasar una época de regeneración y depuración del mismo en forma de lo que llamamos "crisis" Actualmente nos encontramos en esa fase de "depuración" hasta que encontremos de nuevo el camino hacia el progreso y la evolución; por el camino desaparecerán aquellos modelos incapaces de adaptarse o poco preparados para el nuevo escenario futuro; al igual que las especies están en constante evolución, provocando extinciones y apariciones más adaptadas de las mismas. Olvidamos con excesiva frecuencia que como humanos, formamos parte de un ecosistema global, al igual que lo hacen todas nuestras actividades y que estas no escapan a las leyes que nos regeneran y nos hacen desaparecer.
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