05/03/2010
El ministro español de Trabajo, Celestino Corbacho, comunicó al presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso, que la Presidencia Española de la UE coincide con los objetivos de su propuesta para la Estrategia 2020. Corbacho felicitó a la Comisión por la rapidez con la que ha presentado la propuesta para sustituir la llamada "Estrategia de Lisboa", como elemento vertebrador de las políticas económicas de la UE.Dos de los objetivos son aumentar el índice de empleo de la población con edades comprendidas entre los 20 y los 64 años hasta al menos el 75%, desde el 69% actual, e incrementar los niveles de inversión en Investigación y Desarrollo tecnológico desde el 1,9% del PIB comunitario hasta el 3%. Otra finalidad es recortar un 20% las emisiones de CO2 respecto a los niveles de 1990, aunque la CE recuerda que sigue vigente la oferta europea de incrementar al 30% la reducción de emisiones "si se dan las condiciones (internacionales) para ello". Esta alusión sobre un cambio de modelo energético, basado en la filosofía del ahorro y de las energías renovables -en las que España es líder- también va "en muy buena dirección", afirmó Corbacho. Asimismo, se persigue estrechar el porcentaje de abandono escolar al 10% e incrementar hasta al menos el 40% el número de jóvenes con estudios superiores completos desde el 31% actual, así como sacar a 20 millones de europeos del riesgo de pobreza, desde los 80 millones actuales. Próximos pasos Se inicia ahora un periodo de reflexión de los Estados miembros sobre estas propuestas, un proceso que España impulsará en cada uno de los Consejos sectoriales que dirija en los próximos meses. "Haremos un esfuerzo para que el Consejo de Primavera (25 y 26 de marzo) apruebe las primeras líneas generales, y nos gustaría que la aprobación definitiva se produjera en el Consejo europeo de junio (17 y 18), ya con las aportaciones de todos los países miembros", dijo Corbacho en rueda de prensa junto al secretario de Estado español para la UE, Diego López Garrido. Para el secretario de Estado, que participa activamente en los trabajos sobre la Estrategia 2020, la diferencia frente a Lisboa es que aquí se impulsa una gobernanza "más fuerte, decidida y concreta", con el fin de que no se quede en una serie de objetivos abstractos. Para esto se hace énfasis en utilizar "con más potencia" instrumentos comunitarios como el mercado interior único - "uno de los tesoros de la UE, que debe ser llevado a las últimas consecuencias", dijo López Garrido- o la movilización de instrumentos financieros y los fondos estructurales como elemento estimulador. Además, el Consejo europeo, formado por los jefes de Estado o de Gobierno de los países miembros de la UE "se coloca a la cabeza del impulso político". Paralelamente, la CE supervisará cada año el conjunto de indicadores de la estrategia, redactará resultados y emitirá recomendaciones e incluso advertencias a los Estados. Para López Garrido, este diseño "es mucho más efectivo que la hipótesis de determinadas sanciones". Otros contenidos relevantes de la propuesta de la CE, según el ministro Corbacho, son la necesidad de que Europa sea capaz de competir en un mundo globalizado, pero sobre la base de conocimiento y la apuesta por una economía inclusiva en la que no se pierda la seña de identidad de la cohesión social.
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