Maravillas Rojo, secretaria de Estado de Empleo
07/11/2008
ESADE ha celebrado la tercera sesión del ciclo sobre "la prolongación de la vida laboral", en la que se ha debatido sobre la gestión de la edad para sostener la productividad en el mundo laboral. La jornada se ha centrado en torno a la prolongación de la vida laboral como vía para aprovechar las capacidades y experiencia de las personas de mayor edad. Este ciclo de conferencias sobre prolongación de la vida laboral cuenta con la colaboración de Manpower.En España hay un escaso porcentaje de personas que alcanzan los 65 años en el puesto de trabajo. Los datos indican que el 41% de los trabajadores se jubila antes de los 65 años y que el 67% de las personas entre 50 y 59 años quiere hacerlo antes de los 65. Por ello, la Secretaria de Estado de Empleo, Maravillas Rojo, ha recordado que pese a que se han creado medidas para incentivar la prolongación laboral, ésta labor no debe basarse únicamente en los aspectos legales sino que debe existir una implicación por parte de todos los agentes sociales. En este sentido, Julia Requejo, directora del Observatorio de la RSC de UGT, ha indicado que medidas como la flexibilidad horaria, la formación continua o la prevención de riesgos, pueden ayudar a que aquellas personas que por sus condiciones puedan prolongar su vida laboral, quieran hacerlo. Ésta sería una de las vías para lograr retener la experiencia, el saber hacer y los valores que representa este colectivo de personas. Para Maravillas Rojo, la clave para determinar si una persona es joven o mayor para el mercado laboral, no debe basarse tanto en la edad como en la implicación entendida como la actitud vital ante el aprendizaje y la manera de trabajar. Por ello, la Secretaria de Estado de Empleo considera que es posible aprovechar las capacidades de los mayores que quieran y puedan permanecer en activo. Para Esther Sánchez, profesora de derecho de ESADE, una de las principales barreras para lograr la prolongación de la vida laboral y aprovechar todas las fortalezas de estos colectivos son las cláusulas de jubilación forzosa. En su opinión, si bien es cierto que los gobiernos están actuando en este ámbito con mucha cautela, una de las figuras sobre la que habría que actuar es la prejubilación e, incluso, sobre aquellos ERE en los que el único elemento que se está teniendo en cuenta para seleccionar la plantilla de la que se prescindirá es la edad. Como alternativas a esta situación se podrían plantear las indemnizaciones escalonadas en las que a más edad se tuviese que indemnizar con cantidades mayores, medidas de formación y recolocación de estos trabajadores, y la prevención de riesgos laborales con la que se evitaría la salida de la empresa por invalidez. Durante la jornada, en la que también ha participado Carmen Mur, consejera delegada de Manpower, los ponentes han coincidido en que es de vital importancia incidir en la gestión de la diversidad para poder aprovechar las fortalezas de cada colectivo y, en esta diversidad, también hay que integrar la edad. Para ello, es necesario que tanto empresas como administración favorezcan los mecanismos de jubilación flexible y romper con los estereotipos que definen a las personas mayores con actitudes negativas como son un rechazo al cambio y a la formación, o un estado en el que sus capacidades se encuentran mermadas. En este sentido, Maravillas Rojo, ha recordado un dato esperanzador y es que la tasa de empleo entre los trabajadores de entre 55 y 64 años se ha incrementado en los últimos cuatro años en un 4,7%, situándose en el 46%, aunque el objetivo para 2010 es llegar al 50%.
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